Cuando en 1987 ofrecimos la primera versión del tema de la Cueva Negra1 nuestra posición era enormemente delicada. La Cueva y sus "letreros" constituían un verdadero enigma, porque no conocíamos nada similar en la península Ibérica ni en toda la geografía del Imperio Roma- no y las lecturas que habíamos conseguido identificar, si por una parte resultaban absolutamen- te dignas de confianza y seguras en lo que a su genuinidad tocaba, no podíamos entender cómo habían podido surgir allí. Por lo que nos esforzamos en detectar puntos de referencia para po- der contextualizar aquel importantísimo hallazgo.

Publicado: 20-01-1996

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