Desde que hace medio siglo el Prof. H. Schlunk proclamara su admiración por el hecho de que el arte bizantino dejara ver sus refl ejos en la Península Ibérica sólo en el arte asturiano, justo en el punto más lejano de donde estuvo su presencia política atestiguada por las fuentes, la investigación ha estado esperando que tal apariencia admirable se fuera matizando y precisando ya que no era fácil admitir que fuera real y digna de crédito y aceptación científi ca. Desde entonces han ocurrido muchas cosas, que han ido abriendo celajes de una luz que se intuía en lontananza. Primero fue el descubrimiento de la realidad de la Antigüedad Tardía en la arqueología peninsular. Luego la lectura de la lápida de Comenciolo nos hizo recordar que había arte bizantino documentado en la ciudad de Cartagena. Más tarde nosotros mismos proclamamos que el limes bizantino podía ser precisado en los castillos documentados en el Puerto de la Cadena, en Alhama, en Puerto Lumbreras y en otros lugares a ir precisando, pero con rasgos que eran sufi cientemente claros y decisivos como para ir descubriendo la entidad histórica de aquel período histórico que todavía no se había manifestado en el brillo de su realidad material.

.......

Publicado: 13-03-2007

Artículos