Cabezo Rajao (La Unión, Murcia)

El nuevo número de "La Madrugá" recoge algunos de los trabajos presentados en el II Congreso Internacional de Flamenco sobre los Cantes Mineros, celebrado en La Unión entre los días 21 y 23 de julio de 2011.

Se abre con un interesantísimo análisis de la discografía de Enrique Morente, en el que José Manuel Gamboa rastrea la sonoridad típica de los cantes por tarantas que el gran maestro granadino destiló en estilos flamencos como la seguiriya.

Génesis García Gómez reflexiona sobre el espíritu y la temática de las coplas procedentes de dos mundos distintos y, sin embargo, cercanos: el trovo y el flamenco.

Lola Fernández reflexiona sobre el fenómeno de la bimodalidad que se percibe en la familia de los fandangos, a la par que apunta a sus posibles orígenes.

José F. Ortega realiza un estudio de las primeras tarantas que se grabaron en los comienzos del siglo XX, que muestran una etapa de transición a caballo entre el mundo de la malagueña y el de la taranta, pero que no tardarán en afianzarse como estilo independiente y claramente diferenciado con la gran eclosión tarantera de los años veinte. En esto tendrá mucho que ver el nacimiento de un toque específico para acompañar los cantes mineros a la guitarra, el toque por tarantas, que es objeto de dos muy interesantes trabajos a cargo, respectivamente, de Norberto Torres y Guillermo Castro: el primero, un análisis de la discografía partiendo de los registros, ya legendarios,  de Ramón Montoya; el segundo, apuntando o cómo, cuándo y con quién se gestó el toque por tarantas.

Para finalizar, Ángela Pérez Castaño nos presenta en breves trazos un resumen de su investigación sobre la presencia del flamenco en Peñarroya-Pueblonuevo, alentada por la posibilidad de encontrar una modalidad local de cante minero.

Esperemos que todos ellos colmen las expectativas de nuestros lectores, a los que animamos a participar con nuevos trabajos.

Publicado: 01-12-2011