Los últimos días de la humanidad

  • Francisco Jarauta

Resumen

Ha sido Walter Benjamin el primero en relacionar con Karl Kraus el motivo, frecuente en antiguos grabados, de un mensajero que, gritando, los cabellos desgreñados y llevando una hoja en la mano, irrumpe en la escena para anunciar guerras y pestilencias, asesinatos y sufrimientos, incendios e inundaciones. Son las páginas de Die Fackel, que, como Benjamin recuerda, habría que entender con el significado que esta palabra, Antorcha, tiene en Shakespeare, las que llenas de traiciones, terremotos, veneno y fuego para el mundus intelligibilis, recorren esa Austria finisecular que el barón Viktor Andrian-Werburg había definido como un nombre imaginario y que Diótima, la heroína musiliana del Hombre sin atributos, reconocería ser de alguna forma el mundo entero. Son “los últimos días de la humanidad”, que dirá Kraus, mirando de frente, sin alusión ni nostalgia, ese dramático cambio con el que se inaugura el siglo. Él, que se reconocerá “apenas uno de los epígonos que habitan la vieja casa del lenguaje”, tal como escribe en uno de sus más bellos poemas, no hace más que invocar el nuevo apocalipsis que llega bajo la forma de un mar exterminado y que se constituye en el tiempo en el que se invierten los grandes discursos de la época moderna, dando lugar al experimento que configura el arte y la cultura de nuestro siglo y que no es otro que el del nihilismo. Nihilismo que, como Nietzsche había dicho, es el verdadero horizonte de la cultura occidental y su destino. (...)
Cómo citar
Jarauta, F. (1). Los últimos días de la humanidad. Sociología Histórica, (4), 5-10. Recuperado a partir de https://revistas.um.es/sh/article/view/215451