Daimon. Revista Internacional de Filosofía, nº 99 (2026), pp. 256-258
ISSN: 1989-4651 (electrónico)
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FERNÁNDEZ LÓPEZ, J. A. (2025). Problemas fundamentales de la filosofía medieval. Una lectura contemporánea. Madrid: Guillermo Escolar Editor.
En Problemas fundamentales de la filosofía medieval. Una lectura contemporánea, José Antonio Fernández López emprende una defensa decidida y bien argumentada de la validez filosófica del pensamiento medieval, más allá de su tópica caracterización—propia de ciertos imaginarios modernos— como una etapa oscurantista y subordinada teológicamente. La obra parte de una crítica a esa concepción de la historia de la filosofía que ha marginado el período medieval como un simple puente entre la Antigüedad clásica y el Renacimiento. En su sugestiva introducción, el autor advierte ya desde el principio que “obviar el trabajo de los grandes de la escolástica, ignorar los escritos de Maimónides, Averroes, Siger de Brabante o de Duns Escoto, por ejemplo, como consecuencia de su filiación o interés religioso, es despojar a la filosofía y a su historia de una contribución decisiva, no solo de naturaleza epocal, sino poseedora de una influencia insoslayable para la filosofía moderna y contemporánea” (p. 15). Desde una perspectiva hermenéutica contemporánea, reivindica la existencia de una filosofía genuina en la Edad Media, sustentada en problemas que siguen siendo reconocibles hoy: la relación entre fe y razón, el debate sobre el inicio temporal o la eternidad del mundo, los límites del conocimiento o la libertad humana frente a la providencia o el destino. Este tratamiento de los grandes núcleos problemáticos de la filosofía medieval no responde, sin embargo, a una mera reconstrucción histórica, Fernández López propone una interpretación que vincula estas problemáticas con el pensamiento contemporáneo, estableciendo un diálogo fecundo entre autores medievales y corrientes actuales. De este modo, Problemas fundamentales constituye una ambiciosa tentativa de revisión del lugar que ocupa la filosofía medieval en el canon historiográfico occidental. Lejos de asumir los prejuicios ilustrados o hegelianos que han relegado al Medioevo a un estatus subalterno entre la Antigüedad clásica y la Modernidad, el autor defiende de manera convincente la plena legitimidad filosófica del pensamiento medieval y su potencial relevancia para los debates contemporáneos.
El libro se estructura en tres grandes apartados: una introducción panorámica al desarrollo histórico de la filosofía medieval, una exposición sistemática de sus principales cuestiones filosóficas y una serie de análisis donde estas cuestiones se proyectan críticamente hacia el presente. Uno de los grandes aciertos de la obra es el extenso tratamiento de las tradiciones filosóficas judía e islámica, rompiendo con la hegemonía del “Occidente latino” y subrayando la riqueza intercultural de este periodo. La lectura que propone el autor no es solo histórica, sino también intempestiva, en el sentido benjaminiano: una filosofía que, lejos de ser superada, desafía las categorías del presente y ofrece claves para pensar en tiempos de crisis. Así, el pensamiento medieval deja de ser un vestigio del pasado para convertirse en una fuente de interrogación analítica que, como sostiene el propio Fernández López, ilumina nuestra propia actividad filosófica. Desde esta posición metodológico-hermenéutica, el autor interroga los supuestos ideológicos que han conducido a una lectura despectiva de la filosofía medieval, entendida tradicionalmente como subordinada a la teología y carente de autonomía. Frente a esta perspectiva, Fernández López muestra que la filosofía del periodo medieval no solo desplegó una notable riqueza problemática y conceptual, sino que elaboró marcos reflexivos que permiten una reconsideración fructífera de algunas de las tensiones fundamentales del pensamiento filosófico y que la dotan de una virtualidad sugerente que la conecta con nuestro presente. Por esta razón, el tercer eje de este libro —el más innovador desde el punto de vista metodológico— es una lectura transversal y actualizada de las problemáticas tratadas, mediante la cual el autor establece conexiones explícitas con discusiones filosóficas del siglo XX y XXI. Esta estrategia no solo evita el anacronismo, sino que permite visibilizar la vitalidad especulativa de la filosofía medieval, desafiando la idea de que su relevancia pertenece exclusivamente al pasado. La noción de “intempestividad”, inspirada en la célebre tesis benjaminiana, opera aquí como criterio hermenéutico que permite al autor extraer del pensamiento medieval una potencia reflexiva capaz de iluminar zonas ciegas del discurso filosófico contemporáneo. En este sentido, el análisis de las relaciones entre cristianismo y paganismo, por ejemplo, pórtico desde el que comprender la filosofía que va a gestarse en el Medioevo, es planteado por el autor como una dialéctica cuyo desarrollo, que sólo puede entenderse analizando diversos planos intelectuales y sociales, se concibe como un debate dinámico, realizado entre dos paradigmas en transformación, y en un donde adquieren su máxima expresión e intensidad la aparición de nuevas formas de religiosidad, un tiempo de angustia y de inseguridad material y espiritual, perfectamente interpretable en paralelo a nuestro tiempo presente. El capítulo dedicado a la demostración racional de la existencia de Dios ofrece, por su parte, junto a un estudio de los precedentes del filosofar griego en torno a la cuestión, un extenso corolario de implicaciones contemporáneas, en el que el autor da cuenta de las lecturas más actuales en torno a la argumentación cosmológica, el diseño inteligente o la argumentación SEAGA (Science explains away God argument). En este marco, resulta de especial interés también el capítulo dedicado a las distintas perspectivas en torno a la idea de libertad, donde se examina tanto la génesis y desarrollo de esta noción en el cristianismo como su formulación en el pensamiento islámico y judío, en particular en relación con la omnipotencia divina y la voluntad humana. O, por citar un último ejemplo, el análisis del problema de los universales se realiza atendiendo no sólo a la problemática medieval en sentido estricto, sino también presentando su génesis en el idealismo platónico, su desarrollo desde la teoría de las ideas divinas o analizando las interpretaciones contemporáneas de la filosofía del lenguaje a partir del estudio de las formas de significar. Todo ello se lleva a cabo, combinando el estudio de fuentes primarias esenciales con una extensa bibliografía secundaria, en la que, junto con los estudios clásicos e ineludibles, podemos encontrar las referencias bibliográficas más actuales. Además, en el tratamiento de las problemáticas que constituyen el núcleo y raíz de la filosofía medieval, el autor ha tenido a bien incorporar también un interesante sesgo alternativo a lo que suele ser común en otras obras de estudio: el diálogo abierto y argumentativamente sólido con la teología medieval, sin la cual resulta imposible comprender de forma íntegra la perspectiva de los pensadores que configuran el corpus filosófico de este periodo.
En suma, estamos ante una obra rigurosa que ofrece una visión renovada y fundamentada del pensamiento medieval, poniendo en valor su complejidad filosófica y su autonomía intelectual frente a interpretaciones simplificadoras que suelen reducirlo a un papel secundario dentro de la historia de la filosofía. En ella, Fernández López profundiza en un recorrido que, entre otros trabajos significativos del autor, ya había desarrollado en Estudios de pensamiento medieval hispanojudío (2022), donde abordaba algunas de las cuestiones filosóficas cruciales de esta época. Su profundo conocimiento de las tradiciones judía e islámica aporta una perspectiva original que enriquece la comprensión del Medievo más allá de los enfoques convencionales y recurrentes de escuelas y autores. Por todo ello, esta obra resulta esencial para entender el pensamiento medieval como un legado vivo e imprescindible para repensar críticamente las cuestiones filosóficas actuales.
David Soto Carrasco
(Universidad de Murcia)