Daimon. Revista Internacional de Filosofía, nº 97 (2026), pp. 213-215

ISSN: 1989-4651 (electrónico) 

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SÁNCHEZ LÓPEZ, J. (2023). Superemocional: Una defensa del amor. Madrid: Continta Me Tienes, 288 pp.

Superemocional: Una defensa del amor es un estudio monográfico sobre cómo funciona en el contexto contemporáneo el amor, desde una concepción polisémica y ambigua (¿es el amor un afecto profundo hacia el otro, una fuerza erótica desatada, una experiencia incapacitante y cercana a lo sagrado…?), y sobre cómo se relaciona este tema con disposiciones tales como la identidad de género, la orientación sexoafectiva y la clase socioeconómica. Su autor, Juanpe Sánchez López (Alacant, ١٩٩٤), se graduó en Literatura General y Comparada para especializarse luego en Teoría y Crítica de la Cultura. De hecho, en la actualidad investiga, precisamente, sobre filosofía, literatura y cultura en la ciudad de Madrid.

Por su faceta de escritor ha formado parte de las antologías (h)amor7 roto (Continta Me Tienes, 2022), con una aportación que conforma el cuarto capítulo del ensayo aquí reseñado, y De qué hablamos cuando hablamos de amor (Cántico, 2023). Además de haber participado en catálogos de exposiciones artísticas y revistas literarias como Agua: Poesía líquida y Zenda, ha publicado Desde las gradas (Letraversal, 2021), un poemario que funciona como la primera entrega de una trilogía sobre el amor. La última parte será una novela, aún no escrita, y la segunda la conforma Superemocional, texto vertebrado, a su vez, en torno al Trabajo de Fin de Máster del autor, titulado ¿Será el amor suficiente?: Las formas románticas, el cansancio y el futuro de nuestra vulnerabilidad.

Esta obra se divide en tres partes, las dos primeras («Cómo amamos» y «Cómo no amar») de tres capítulos cada una y la última («Cómo seguir amando»), de dos. Su prólogo, «Las herramientas de la noche», lo firma la escritora Belén Gopegui, quien defiende el amor como una potencia necesaria para la humanidad. Acto seguido, ya el autor presenta su libro con «Fracasar para mirar en los espejos», introducción donde afirma que el fracaso vital, en tanto que inevitable, aleja al ser humano del esencialismo, las expectativas dañinas y la culpa.

El propio cuerpo teórico se abre con un capítulo llamado «La promesa eterna del amor romántico». Según esta idea, las emociones deben estar por encima de cualquier modelo sociocultural y económico convencional, por lo que su realización última es toda relación que ofrezca una satisfacción sexoafectiva completa, sin ningún tipo de interés material implicado. En línea con este deseo y libertad individuales, el segundo capítulo, «Elegir el amor porque somos libres», trata las características de la denominada modernidad emocional, que llega hasta hoy desde la revolución sexual de la década de 1960. En un espacio de individualismo moral, los actuantes de las relaciones intersubjetivas, que son ahora casuales y efímeras, no se involucran emocionalmente y, además, posicionan el acto sexual como meta. Contra estas prácticas de consumo del cuerpo, el autor defiende en «Si no podemos amar a los demás», tercer segmento del libro, que lo amoroso no es autónomo ni autosuficiente: el ser humano necesita de la sociedad para pensarse, por lo que debe construir una red de desposesión, interdependencia y vulnerabilidad para con los demás.

El primer capítulo de la segunda parte, «Demasiado cansados para querer», habla de una herramienta de desprestigio del amor: el cansancio lesivo que proviene de las constantes opresiones y precariedades humanas. Se denuncia que el sujeto actual es uno cansado y, dado que no tiene tiempo ni ganas de relacionarse, no-amoroso. Como la medicación se ha convertido en un medio para invisibilizar dicho cansancio, el sujeto actual está también medicalizado y, así, anulado. En el capítulo siguiente, «La vergüenza de los hombres que amaban a otros hombres», se afirma que el amor orienta o desvía a las identidades humanas respecto de la norma (la familia nuclear, cisheterosexual y monógama), y que la conciencia subjetiva de toda persona LGTBI+ no tiene como afecto primario el amor, sino la vergüenza. Esta parte de la obra concluye con «El amor será cursi o no será», alegato a favor de lo cursi en la cultura, entendido como un sentimentalismo exacerbado, central, en ocasiones ligado a lo femenino y al autobiografismo y, por lo tanto, reprimido en su creación y desmantelado en su recepción.

La última sección de la obra se inicia con «Imaginación y esperanza desde el amor», donde se trata la potencialidad del amor en el futuro, bien a través de los movimientos feministas y queer, que pueden transformar el amor y la filiación, así como han transformado ya la masculinidad, la feminidad y el sexo; bien a través de la ficción cultural, capaz de modificar la cosmovisión del ser humano. En el octavo capítulo, «Querer querer y querer no hacer nada», al que siguen los agradecimientos y las referencias bibliográficas, el autor reincide en el amor como un medio para impedir que las relaciones interpersonales, que se deben cuidar y atender, se vuelvan abusivas.

De este modo, es todo un acierto el ejercicio de síntesis que hace Juanpe Sánchez López de las principales teorías de los afectos y del eros de los últimos años. Mantiene siempre en el centro a Eva Illouz y su ensayística sobre la sociología del amor, aunque en dicho campo son igualmente destacables pensadoras como Anne Carson, Mari Luz Esteban Galarza y Sara Ahmed. Además, el libro recoge un variopinto legado teórico en tanto que trata tópicos tan aparentemente disímiles como la corporalidad queer (ampliamente estudiada por Eve Kosofsky Sedgwick, José Esteban Muñoz o Judith Butler), la cultura de la cursilería (Nöel Valis) y la resistencia al capitalismo tardío (Jenny Odell o Remedios Zafra).

Asimismo, durante la lectura filosófica es vitalizadora la inclusión de productos artísticos que ayudan a ejemplificar lo declarado en el ensayo: desde ficciones literarias como Mujercitas de Louisa May Alcott y Los puentes de Madison de Robert James Waller (pp. 67-72) hasta series posfeministas en la estela de Sexo en Nueva York y Girls (pp. 92-96), pasando por divas actuales de la música como Lady Gaga y Lana Del Rey (pp. 162-165). Esta lectura lúdica también la facilitan unas cartas, amorosas y autoficcionales, que se intercalan entre capítulos.

Sin embargo, llama la atención que, así como sí se debaten largo y tendido las variantes socioeconómicas y, sobre todo, sexogenéricas respecto a la configuración del amor, no se tienen en cuenta aspectos tales como la diversidad funcional o la racialidad. Tampoco se aportan conclusiones explícitas ni se describe en la obra ninguna propuesta reciente sobre los nuevos modos relacionales humanos, como las de Bell Hooks, Brigitte Vasallo, Juan Carlos Pérez Cortés o Paul B. Preciado.

Por otro lado, los análisis de La edad de merecer de Berta García Faet y Los argonautas de Maggie Nelson en el sexto y séptimo capítulo respectivamente resultan excesivos: vincular lo que se expone con obras literarias para su mejor comprensión es un útil método de argumentación, pero pierde fuerza si se pone el foco por completo en los materiales ejemplificadores en lugar de en las teorías defendidas.

En conclusión, Superemocional supone una defensa del amor como categoría para visibilizar el sistema de cansancio que subyuga al ser humano y donde participan elementos como las tecnologías mercantiles del cuerpo, la precariedad laboral o las disidencias. Representa, así, un buen comienzo de lectura, incluso con deficiencias, para un alegato aún no manido en lo académico.

Abraham del Río Serantes

(Universidad Autónoma de Madrid)