Los grupos triangulares como técnica de investigacion cualitativa. Una adaptacion metodológica

Ángel Olaz Capitán, Universidad de Murcia

Resumen

En el contexto de la investigación cualitativa, además de las Entrevistas en Profundidad y los Grupos de Discusión, donde la verbalización del discurso es un elemento central de análisis, no hay que olvidar la presencia de otras técnicas menos conocidas como la Técnica del Grupo Nominal. (T.G.N.) y los Grupos Triangulares (G.T.).

La propuesta metodológica de este trabajo explora nuevas áreas de uso del enorme potencial del G.T. trascender el punto de vista tradicional en la verbalización del discurso.

Este trabajo aprovecha las experiencias registradas en varios proyectos en los que el T.G.N. ha proporcionado una metodología y sistema de trabajo que permite el “etiquetado” y codificación del discurso, necesario para el diseño, desarrollo e intervención en proyectos de investigación.

La posibilidad de realizar un abordaje cuantitativo de las acciones que el propio grupo de trabajo diseña, aporta soluciones experienciales, generando un valor añadido que supera las recomendaciones realizadas de forma aséptica por el investigador.

Palabras clave: cualitativo; discurso; investigación; metodología; TGN..

Triangular groups as a qualitative research technique: A methodological adaptation

Abstract

In the context of qualitative research, in addition to In-Depth Interviews and Discussion Groups, where the verbalization of discourse is a central element of analysis, one should not forget the presence of other less known techniques such as the Nominal Group Technique. (N.G.T.) and the Triangular Groups (T.G.).

The methodological proposal of this paper explores new areas of use of the enormous potential of the T.G.T transcending the traditional point of view in the verbalization of discourse.

This paper takes advantage of the experiences recorded in several projects in which the N.G.T. has provided a methodology and work system allowing the “labeling” and coding of discourse, necessary for the design, development and intervention in research projects.

Key words: Qualitative; Discourse; Research; Methodology; NGT.

Fecha de recepción del original: 216 de febrero de 2024; version final: 2 de septiembre de 2025.

- Ángel Olaz Capitán, Universidad de Murcia. E-mail: olazcapi@um.es; ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-8285-8227.

Los grupos triangulares como técnica de investigacion cualitativa. Una adaptacion metodológica

Ángel Olaz Capitán, Universidad de Murcia

Introducción

Desde siempre la investigación en ciencias sociales ha mostrado una clara dicotomía en la utilización de métodos y técnicas de investigación entre el paradigma cuantitativo y cualitativo. Esta diferenciación lejos de atemperarse se ha manifestado en un recurrente debate acerca de cuál de ellas es más apropiada para un mejor análisis y comprensión de la realidad social (Beltrán, 1985).

Desde la óptica cuantitativa la encuesta se convierte en ejemplo destacado de la misma, mientras que desde la cualitativa se presentan diferentes técnicas de investigación que genéricamente se podrían clasificar a través de dos vías de actuación preferentes: la observación y el discurso.

En la primera destaca la observación participante (Thrasher, 1927; Cressey, 1932; Taylor y Bodgan,1984; Malinowski, 1986; Olaz, 2023) - de amplia trayectoria en el terreno de la etnología, antropología y sociología – donde el proceso inmersivo del investigador y, a veces de “infiltración”, son claves en el acercamiento y análisis interpretativo del entorno.

En la segunda preponderan otro tipo de herramientas como son la entrevistas en profundidad y los grupos de discusión, no obstante, otro conjunto de ellas reclaman un espacio y visibilidad que merecidamente les corresponde como es la Técnica de Grupo de Nominal (en lo sucesivo T.G.N.) y los Grupos Triangulares (en adelante G.T.)

Este trabajo da a conocer la potencialidad que los G.T. ofrecen en los trabajos de investigación cualitativa, donde el discurso se convierte en un elemento clave y esclarecedor de lo que las personas verbalizan ante una determinada cuestión relativa a la realidad que les envuelve.

Tradicionalmente los G.T. se sometían a las fases clásicas del tratamiento del discurso, esto es, la trascripción, codificacion y análisis. En esta ocasión y esta es la originalidad de este artículo se trata de recuperar la dinámica verbal de los sujetos que emiten el discurso para otorgarles la facultad de realizar una trascripción codificada del mismo y, más tarde, abordar posteriores fases del proceso, conducentes a un diagnóstico de la situación analizada y el desarrollo de actuaciones concretas derivadas de esta actividad.

En este sentido y para llevar a cabo este desarrollo metodológico se hace necesario acudir a la utilización de otra herramienta, la T.G.N., con objeto de alcanzar una mayor dinamización del proceso y la obtención de acuerdos en temas controvertidos donde la posición de los actores implicados es divergente incialmente. Respecto de la T.G.N. (Van de Ven y Delbecq, 1972), la adaptación metodológica realizada por Olaz y Ortiz (2021), permite que el discurso se sintetice, codifique y etiquete con objeto de realizar un mejor tratamiento de la información.

En la versión de los G.T. que se presenta se recurre al discurso, en el que tras la trascripción se analiza lo dicho por los intervinientes desde tres posiciones – generalmente no coincidentes – de las personas invitadas a la sesión y merced a la T.G.N. se buscan consensos.

En suma y dada la flexibilidad metodológica de los G.T. se plantea un modelo que, en conexión con los planteamientos de la T.G.N., permitirá por tanto etiquetar el discurso hacia un proceso más sintético de la información producida y explotación de la misma.

Tal y como señala Taboada (2009) los G.T. se basan en un enfoque cualitativo situándose como una técnica intermedia entre las entrevistas abiertas y los grupos de discusión. Estas cuestiones unidas a la reflexión de Ruiz (2012:160) que evitaría hablar de técnicas cualitativas y más de prácticas cualitativas, dado el carácter abierto y flexible de los procedimientos por los que se aborda la investigación social cualitativa, ayudaría a comprender la conexión entre G.T. y T.G.N. en este desarrollo metodológico.

Este artículo comienza abordando algunas cuestiones relativas a los principales paradigmas de investigación en el que se matizan aspectos relativos al enfoque cuantitativo vs. cualitativo y que han propiciado un enconado y recurrente debate entre la comunidad científica.

A continuación, se analizará la importancia que presenta el discurso en el contexto de las ciencias sociales y más concretamente en el contexto de los G.T., donde la implicación del participante resulta clave en el proceso de investigación.

Más tarde y con objeto de poner en valor y visibilizar los G.T. el desarrollo de este trabajo pone su foco en una comparativa junto a otras herramientas como son la entrevista y el grupo de discusión con objeto de llegar a un punto donde poder resaltar su esencia metodológica.

Finalmente, y como ya se mencionó este artículo tiene por objeto proponer un modelo metodológico en el que los G.T. - basándose en el desarrollo de la T.G.N. – permita conocer cada una de sus fases por las que discurre y explicar como la codificación del discurso por parte de los actores que concurren a una sesión – y que plantean posiciones inicialmente encontradas – pueden alcanzar un consenso que habrá de traducirse en planes de intervención.

1. Principales paradigmas de investigación

En la siempre animosa discusión acerca de qué paradigma metodológico es el más adecuado para un proyecto de investigación - sociológico, político, etnológico, antropológico, psico-social, económico o cualquier otro - , se hace inevitable debatir entre qué enfoque es el más adecuado, tratando de establecer criterios de exclusión entre una u otra aportación, sin apreciar muchas veces que cada una de éllos planea sobre espacios de cobertura diferentes en el siempre complejo intento de explorar la realidad (Alonso, 2024).

1.1. Lo cuantitativo y lo cualitativo

Este recurrente debate en el que los investigadores se ven necesariamente “obligados” a posicionarse se ha centrando en torno a dos grandes corrientes, que no hacen sino convertirse en la referencia obligada de dos grandes paradigmas - que más concretamente desde la sociología - se han convertido en predominantes: lo cuantitativo frente a lo cualitativo, o siguiendo la terminología del profesor Jesús Ibáñez, la visión distributiva o cuantitativa y la visión estructural o cualitativa.

Esta doble perspectiva representa dos grandes escenarios ideológicos. Mientras que la primera considera que la sociología – podría decirse las ciencias sociales en su conjunto - deben explicar necesariamente la realidad, la segunda intenta aprehenderla para comprenderla.

Para los primeros, es el caso de Durkheim, se trata de buscar los hechos y las causas de los fenómenos sociales con independencia de los estados subjetivos de los individuos. Según este autor la sociología debe contemplar los hechos o fenómenos como formas de obrar, pensar y sentir externas al individuo que ejercen, por tanto, un poder coactivo hacia él.

Desde la otra perspectiva, Weber señala que la sociología es una ciencia que pretende entender, como resultado de su interpretación, la acción social para de esa manera explicarla causalmente en su desarrollo y efectos. Siguiendo la lectura que se hace de este autor la acción social tiene un sentido para el sujeto y este sentido es el que orienta su conducta. De este modo, explicar en sociología equivale a captar la conexión de sentido que conlleva toda acción.

Otros autores como Taylor y Bogdan (1992:15) coinciden en señalar que en las ciencias sociales han prevalecido dos corrientes teóricas principales: la positivista encabezada en sus orígenes por Comte y Durkheim y la fenomenológica, donde se encuadran autores como Husserl, Scheler, Heidegger, Sartre, Merleau-Ponty, Lé- vinas y Henry entre otros.

Ambas perspectivas metodológicas, la explicativa y la comprensiva o, dicho de otro modo, la corriente cuantitativa y cualitativa, abordan el estudio de la realidad con técnicas diferentes para la recogida y análisis de datos.

Mientras que en la cuantitativa la recogida de datos presenta técnicas muy estructuradas y sistematizadas previamente, a través de cuestionarios estandarizados con preguntas predefinidas, en la cualitativa, la recogida de datos no está previamente definida quedando sometida a la interacción del proceso comunicativo entre el investigador y el investigado.

En relación a esta segunda, lo cualitativo se identifica con el uso de las palabras, los términos, las descripciones, los relatos, los comentarios y las opiniones vertidas a través de la elaboración del discurso. El trabajar con estos elementos puede generar, sin embargo, situaciones que hacen cuestionar su grado de consistencia y en última instancia de fiabilidad en la investigación sociológica, al querer analizar la parte subjetiva y, por tanto, más emocional del sujeto, aspecto que, por otra parte, no escapa al investigador ya que la subjetividad es inherente al proceso de investigación.

Aunque de forma sintética, la Tabla 1 ilustra las características propias de estos paradigmas de investigación, resaltando desde diferentes escenarios (epistemológicos, enfoque del conocimiento, objeto de análisis, metodología y técnicas más empleadas) sus principales características.

Tabla 1: Principales paradigmas de investigación

escenarios

cUANTITATIVA

O DISTRIBUTIVA

CUALITATIVA

O ESTRUCTURAL

Epistemología

Orientada a los

“Hechos Sociales”.

Orientada a los

“Significados Sociales”.

Enfoque del

Conocimiento

Análisis de las correlaciones existentes entre las variables.

Análisis de los comportamientos desarrollados enfatizando en su naturaleza social.

Objeto de

Análisis

Distribución de los fenómenos observados.

Orientación Positivista

Conexión y grado de vinculación de los fenómenos.

Orientación Constructivista.

Metodología

Basada en una lógica deductivista.

La teoría enmarca el proceso que requiere de datos para su validación.

Esencialmente Inductivista.

Los datos son punto de partida

para la elaboración teórica.

Técnicas

Encuestas

Estadísticas.

Entrevistas.

Grupos de Discusión.

Técnica de Grupo Nominal.

Historias de Vida.

Fuente: elaboración propia

1.2. Un enconado debate

En principio, no tiene demasiado objeto polemizar acerca de qué aspectos, cuantitativos y / o cualitativos, son más eficaces en el momento de acometer un proyecto de investigación.

Las razones son obvias, ya que las diferentes argumentaciones, sean del signo que sean, terminan derivando hacia una cuestión clave, los procesos que se dan en la sociedad a menudo son complejos, asimétricos, extensos y multivariantes.

La elección de un modelo de investigación cuantitativo o cualitativo no es tarea sencilla, por lo que subrayando la opinión de Ruíz Olabuénaga e Izpizúa (1989), son los propios objetivos de la investigación los que, en definitiva, condicionan la decisión sobre el método a utilizar, dependiendo de qué preguntas han de hacerse, y así priorizar un tipo de análisis sobre otro.

No por ello deberá descuidarse el peso u orientación ideológica del investigador, elemento subyacente en la percepción.

Evidentemente la cuantificación se convierte en algo obligado a la hora de investigar pero no menos importante que profundizar en la mirada cualitativa (Alonso, 2024) trascendiendo el frío dato que sin más se presenta.

Autores como Sebeok y Umiker-Sebeok (1994) apuntan al hecho de que si los datos empíricos no son interpretables sin la perspectiva teórica, ya que éstos no pueden hablar por sí solos, una teoría por muy elaborada que esté, sin datos empíricos contrastados y contrastables no dejan de ser una mera conjetura.

El profesor Ortí (1993) indica que las técnicas de investigación cualitativa mantengan un enfoque menos rígido y sometido a los rigores de un procedimiento estrictamente pautado, con escasos márgenes de flexibilidad y de interpretación, que ofrecen las técnicas cuantitativas. Desde una perspectiva cualitativa, habría que remontarse a la hermenéutica como precedente histórico del actual análisis de contenidos (Bardin, 1986).

Muchos aspectos han cambiado desde que personas e instituciones consagraran su vida a la interpretación de textos crípticos, si bien el esquema de trabajo sigue latiendo en las nuevas técnicas que se han ido desarrollando.

Por otro lado y en la actualidad, en lo que se refiere al análisis de datos, es innegable que las técnicas cuantitativas recurren a modelos matemáticos, que son per se sistemas axiomáticos - abstractos y formalizados - (Cicourel, 1982), auxiliándose de técnicas estadísticas y cálculos probabilísticos como instrumentos puestos al servicio de la investigación. Con ellos mide el fenómeno en la muestra y generaliza esta medida para la población en general, con un margen de error controlado (Guardiola, 2000).

Desde otra perspectiva, la metodología cualitativa no pretende realizar generalizaciones, procediendo durante el análisis a encontrar la estructura subyacente en los discursos y el sentido dado a los mismos. Por todo ello, la lógica que subyace en ambas es diferente: si la cuantitativa busca la generalización y en esta dirección destacan los aspectos coincidentes, en la cualitativa, por el contrario, se resaltan los elementos que son divergentes (Díaz, 1996).

En el cuestionario estandarizado, prototipo de investigación cuantitativa a la hora de realizar su diseño, es posible encontrar contenidos homogéneos, de estructura similar y cerrados; no obstante, en las entrevistas en profundidad, la heterogeneidad en cuanto a contenidos, la flexibilidad en su estructura y la elasticidad en las posibles respuestas marca algunos de sus elementos más ricos y diferenciadores.

Esto se debe, en gran parte, a que en las técnicas cualitativas el marco de investigación es abierto y de una mayor y aparente “fragilidad”, no imponiéndose las cuestiones y aspectos a tratar al sujeto investigado, como ocurre en un cuestionario estandarizado que, de algún modo, se encuentra teledirigido por el propio investigador.

Por ello, una de las principales diferencias entre ambas técnicas radica en el hecho de que las técnicas cuantitativas basan su esencia en preguntas cerradas, favoreciendo que el investigador imponga – aun sin quererlo - su visión de la realidad al sujeto investigado, mientras que desde el punto de vista cualitativo es el sujeto investigado quien marca a través del desarrollo discursivo su apreciación de la realidad ante el investigador y, por consiguiente, nuevas vías de acceso a la comprensión del fenómeno.

2. El discurso y su tratamiento en las ciencias sociales

En el contexto de las ciencias sociales y en el terreno de lo cualitativo el discurso es lo que el dato para la orientación cuantitativa. Todo aquello que se verbaliza da lugar a un discurso.

Una de las primeras cuestiones que han de realizarse es la trascripción de la grabación al papel para analizar los contenidos vertidos durante la realización de la entrevista.

En cuanto a la trascripción de lo audible existen diferencias interpretativas en cuanto a lo que debe ser recogido. Algunos autores destacan una fase previa que es la de edición y montaje, de forma que recomiendan aligerar la conversación al excluir las repeticiones, murmullos, carraspeos y otros “tics” que dificultan el análisis.

En este sentido Martín Serrano (1972) señala:

“El texto escrito reproduce literalmente - incluso con su fonética - los textos hablados. Se han eliminado las reiteraciones sin introducir una frase, una palabra o un signo, para la comprensión del sentido, aparecen entre corchetes.”

Sin embargo, la opinión de otros como Olaz (2011) es contraria a esta orientación ya que estos elementos pueden ser altamente reveladores de otros tantos significados latentes como el estado emocional de la persona.

Tras la realización de la entrevista en un sentido físico del término, la posterior trascripción – tarea ardua y en general tediosa en la que conviene mantener la máxima concentración – llega el proceso de codificación, esto es, asignar códigos (significados) a los diferentes bloques de información (párrafos) que jalonan la entrevista.

Esta es la teoría. La práctica conlleva un minucioso proceso en el que el investigador deberá emplearse a fondo en sucesivas ocasiones, no en vano la atribución de significados no es una cuestión inmediata o que pueda realizarse improvisadamente sobre la marcha de modo continuo.

Este proceso de codificación ha ido evolucionado en el trascurso del tiempo como resultado del desarrollo técnico y tecnológico en el que la proliferación de herramientas informáticas primero y, más tarde, la creación de software especializado han contribuido a una gestión más eficiente de la codificación y, por extensión del posterior análisis e interpretación.

Tiempo atrás las únicas opciones a emplear estaban fundamentadas en complejos sistemas de fichas donde la pericia y el orden del investigador eran claves para manejar ingentes cantidades de información. Ahora y con independencia del software utilizado – cada uno de ellos con sus ventajas e inconvenientes – la filosofía de trabajo es la misma, esto es, codificar los significados atendiendo a diferentes campos semánticos.

Esta es una parte crítica del proceso porque dependiendo del acierto de la codificación o, dicho en otras palabras, dependiendo de la sutilidad con la que los diferentes párrafos se interpreten, se les atribuirá un significado potenciando un análisis más rico y proyectivo.

Es evidente que tanto la perspectiva cuantitativa como cualitativa, responden a diferentes técnicas, cada una de ellas con sus propias limitaciones. García-Ferrando (1991) señala dos tipos de limitación en toda investigación social, los intrínsecos al método y los de interpretación de los resultados.

Siguiendo los planteamientos del mencionado autor, deben señalarse, en cuanto a las limitaciones sobre el método, en una y otra perspectiva, las siguientes: la parcialidad de la visión en las técnicas cuantitativas, frente a la escasa representatividad en los métodos cualitativos y la inducción, hacia lo socialmente correcto en las primeras frente, a la falta de control en las segundas.

Existen básicamente tres tipos de análisis más orientados, no a los aspectos técnicos ya empleados sino a la reinterpretación de los contenidos aportados durante el proceso de realización de la entrevista.

Concretamente son tres: el descriptivo, el temático y el simbólico, cada uno de ellos con sus propias peculiaridades sin que por ello se trate de señalar las excelencias de uno sobre los otros.

Siguiendo las indicaciones de Rodríguez (1993) estas son sus principales características:

• El Análisis Descriptivo es el tipo de análisis más sencillo de realizar, ya que básicamente consiste en resumir sintéticamente lo que el entrevistado ha relatado de forma previa, buscando la sencillez para que el lector no experto pueda sacar conclusiones sin grandes complicaciones. De este modo quince o veinte folios pueden reducirse a dos o tres. Como puede advertirse, existe un grado de elaboración escaso pero aceptable.

• El Análisis Temático, requiere mayor grado de elaboración que el anterior, dado que los temas que aparecen durante la entrevista, no se presentan de forma lineal, ni con el mismo nivel de profundidad, por lo que el investigador deberá proceder a clasificar las opiniones aportadas por el entrevistado en un conjunto de temas. Tras ordenarse estos bloques temáticos, deberá entresacarse lo que dice el entrevistado en cada uno de éllos y bajo que connotaciones, de modo que el investigador ordene, dentro de cada tema, los aspectos más relevantes y el nivel de profundidad aportados en la comprensión del tema, según los objetivos esperados. De algún modo, el analista elabora un relato sobre cada tema, ya que ordena y estructura el texto de acuerdo con algún criterio. Finalmente, el investigador volverá a reelaborar un relato donde se concatenan unos temas con otros, estableciendo una coherencia en el discurso producido por el entrevistado.

• El Análisis Simbólico pretende analizar aquellos aspectos menos literarios o descriptivos de la entrevista. Con ello se pretende evaluar lo que podrían denominarse figuras literarias, dentro de las que deberían destacar en particular la metáfora, sinécdoque y la metonimia.

Ahora bien, si se tuvieran que analizar las metáforas que aparecen en un texto, el análisis resultaría interminable y difícilmente podría aportarse una nueva dimensión al tema que se está investigando. El tipo de análisis simbólico que Rodríguez (1993) propone debe hacer referencias al tema objeto de la entrevista y, de acuerdo con la interpretación del investigador, la metáfora condensa la experiencia o los valores del entrevistado acerca del tema en cuestión.

3. El discurso en el contexto de los G.T.

Es más que evidente la importancia del discurso en el ámbito del análisis cualitativo por cuanto constituye una de las principales bases sobre las que profundizar en el analisis y comprensión de la realidad social objeto de estudio.

En concreto, tal y como señala Conde (2008:165) - principal referencia en G.T. - esta herramienta se caracteriza por una serie de cuestiones clave:

“Mientras que en los discursos producidos en la situación de la entrevista personal se tiende a utilizar el “yo” y en el grupo de discusión se tiende estructuralmente a hablar en nombre de un cierto “nosotros” más o menos presente, más o menos imaginario […], en el grupo triangular tiende a aparecer la expresión, la tensión producida entre el “yo” y las referencias casi constantes — en términos estructurales — a un tercero no presente en el grupo, a un «otro/otros» existentes fuera del grupo y habitualmente próximo/s (ya sea en términos estrictamente personales, un familiar, por ejemplo, ya sea en términos más proyectivos y de identificación más general, “un trabajador”, por ejemplo, cuando el que habla se identifica como trabajador) de los asistentes y del «yo» construido en el propio discurso”.

Siguiendo a Conde (2008), podría indicarse que los discursos producidos en el caso de las entrevistas personales y en el de los grupos de discusión tienden a conformarse como discursos “representativos” de una proyección ideal del “yo” narrativo para las primeras y del “nosotros” para los segundos.

Bajo este esquema, el discurso producido en los grupos triangulares se inserta entre dos polos que Conde denomima “espacio transicional”, a caballo entre el “adentro” y el “afuera” del “yo” y los “otros” (que también podría ser el “nosotros”), sin que debido a esta situación paradójica, pudiera producirse una sitaución de saturación discursiva.

En este proceso, durante la dinámica grupal y cuando los objetivos de la investigación lo demanden, el moderador o facilitador, puede y debe entrar y salir en la dinámica grupal con objeto de hacer aflorar y provocar una toma de conciencia por parte de los intervinientes del código social dominante respecto del tema que se investiga.

Es a partir de esta toma de conciencia cuando el grupo tendrá la capacidad de sortearlo, de modificarlo, de trastocarlo si lo estima o cree necesario en función de las tareas que esté acometiendo el equipo de trabajo.

Como puede observarse, en lo tocante al discurso, mientras que en los grupos de discusión el investigador no se expone al grupo, ni incluso tiene porque conocer en profundidad, en los G.T. el tema de estudio debe conocerse en profundidad y hasta exponerse e intervenir en el grupo sin que, por ello, se transforme en uno más de éllos, es lo que Conde (2008:178) indica señalando que:

“El moderador no debe erigirse en representante de la objetividad y del conocimiento, lo que se suele desarrollar bajo el manto de la autoridad, ni tampoco debe ser uno más del grupo, sencillamente el moderador no debe ocultar su implicación y su presencia como tal moderador”.

Aun cuando el discurso producido por los grupos triangulares gravita en un espacio abierto, inestable y paradójico (Andreucci y Guajardo, 2016), entre el “yo” y el “los otros”, no es menos cierto que favorece una situación de producción discursiva más abierta y multidimendional lo que también favorece un mayor potencial creativo por parte de los asistentes al grupo.

Estas primeras consideraciones, en las que resulta clave precisar la manera en que se articula el discurso, van a permitir dirimir la posición que los G.T. juegan respecto de las dos grandes herramientas tradicionalmente empleadas entre las técnicas de investigación cualitativas.

4. Comparativa entre herramientas cualitativas

Parece razonable asumir que la naturaleza de las herramientas en el ámbito de las ciencias sociales se encuentra sometido a un triple proceso: de sedimentación por la que se van perfeccionando con la necesidad que de sus potencialidades muestra, en segundo lugar, de las prácticas que de ellas se van a hacer y en tercera posición de las interrelaciones con otras herramientas.

Es por ello que atendiendo especialmente a este tercer factor la Tabla 2 muestra una comparativa entre la Entrevista; Grupo de Discusión; Grupo Triangular y Técnica de Grupo Nominal.

Tabla 2. Herramientas y atributos

ATRIBUTO

ENTREVISTA

GRUPO DE

DISCUSION

GRUPO TRIANGULAR

T.G.N.

Proceso de encuentro cara a cara

SI

SI

SI

SI

Generación de un número importante de ideas

NO

SI

PUEDE SER

SI

Evita enfocarse al pensamiento único

NO

SI

SI

SI

Fomento de igualdad de imputs

NO

SI

NO

SI

Proceso altamente estructurado

PUEDE SER

NO

PUEDE SER

SI

Tiempo de Reunión

(1 - 2 hrs.)

NO

SI

SI

SI

Impide la toma de decisiones “rápidas”

NO

SI

SI

SI

Alto Grado de finalización de Tareas

NO

NO

SI

SI

Provisión de comentarios inmediatos

SI

SI

SI

SI

Mide la importancia relativa de las ideas generadas

SI

SI

SI

SI

Permite construcción

de consensos

NO

NO

NO

SI

Fuente: elaboración propia a partir de Potter et al. (2004).

A partir de los estudios Potter et al. (2004) y en una adaptación a la Entrevista, Grupos de Discusión y Grupo Triangular, se establece un sintético análisis de diferentes factores que contribuirían a explicar sus principales rasgos distintivos. La contestación a estos atributos hace emerger a la T.G.N. – a partir del desarrollo inicial de Olaz (2010) y más tarde reformulada por Olaz y Ortiz (2021) como herramienta singular capaz de aplicarse al tradicional esquema con el que se conducido al Grupo Triangular tal y como intentará explicarse más adelante.

5. Los Grupos Triangulares

En este epígrafe se analizan los orígenes formales de esta técnica y el desarrollo que ha tenido en el transcurso del tiempo, dando paso a los principales aspectos que lo configuran en el panorama de las técnicas de investigación cualitativas.

Tras esta exposición se estudia comparativamente sus características con otras herramientas como son la entrevista, el grupo de discusión y la T.G.N., esta última clave en el desarrollo metodológico que se propone en este trabajo.

5.1. Orígenes, desarrollo y características principales

Los fundamentos clave de esta técnica tienen que ver con las figuras de los profesores De Lucas, Ortí e Ibáñez que, junto a otros como Pereña y Zárraga, se han identificado como los fundadores de la Escuela de Madrid, también denominados Generación del 56 (Lizcano, 2006).

No obstante, debe reconocerse el impulso a esta herramienta a Conde (1993, 1996, 2008) quien en una corta pero insustituible producción científica desarrolla de un modo preciso el contenido, alcance y dimensión de esta herramienta.

Estos trabajos unidos a los estudios desarrollado por Ruiz (2012) en su labor de difusión metodologica sobre esta herramienta se convierten en elementos de referencia claves para comprender la potencialidad de esta herramienta.

El grupo triangular también recibe otros nombre como de grupo personalizado o grupo creativo (Conde, 2008). Básicamente esta técnica consiste en una reunión moderada por un investigador en la que tres personas orbitan sobre tres elementos básicos del profesor Alfonso Ortí (1993:198) “los grupos triangulares constituyen un espacio social y simbólico de mediación entre las entrevistas abiertas personales (más orientadas hacia la expresión/captación de la estructura profunda y simbólica de cada arquetipo de personalidad) y la tradicional práctica de los grupos de discusión. Mediación que tomaría una forma triangular (y de aquí la denominación de grupos triangulares), no sólo porque su tamaño más representativo es el trío… sino sobre todo, por la fuerte copresencia/gravitación de sus tres elementos básicos: a) las personalidades singulares de los tres componentes del grupo; b) los macrogrupos o ideologías sociales de referencia; c) la propia personalidad del sociólogo/sujeto investigador como representante de lo social general, pero ahora menos escondido/amparado bajo la impersonal pantalla del grupo de discusión socializado, bajo la que como es sabido llega a desaparecer por completo”.

Tal y como se ha mencionado, según Conde, la inclusión en el discurso generado por el grupo del que podía denominarse “tercero excluido” contribuye a generar una dinámica abierta y participativa ya que con la inclusión de éste como materialización del “otro/otros” abre el discurso, lo hace más disperso, inestable y dinámiza el proceso de generación discursiva.

Una de las principales contribuciones de los G.T. radica en que hace aflorar las pulsiones entre el “yo” y las evocaciones y llamadas a un tercero no presente en el grupo (el/los “otro/otros”) existentes, pero materialmente fuera del grupo y relativamente próximo a los participantes y al “yo” construido en el propio discurso.

5.2. Comparativa discursiva del Grupo Triangular con otras herramientas

Según Ruiz (2012) de entenderse el G.T. como una versión adaptada del grupo de discusión, no precisaría un desarrollo metodológico específico, De algún modo, se basaría en una concepción flexible de la metodología cualitativa y, en consecuencia, podría “rechazarse” una excesiva formalización metodológica.

En este sentido, existe una plena coincidencia con el autor cuando menciona que “De hecho, muchos autores evitan hablar de técnicas cualitativas y prefieren referirse a prácticas cualitativas, poniendo el énfasis así en el carácter abierto y flexible de los procedimientos por los que se aborda la investigación social cualitativa”. (Ruiz, 2012: 160)

Es por ello que, debido a las bondades adaptativas que presentan las técnicas cualitativas quizás se debería hablar de prácticas cualitativas con lo que ello tiene de mimetizaje con el objeto y sujeto de la investigación.

No obstante, siguiendo a Ruiz (2012) es oportuno examinar, aunque sea someramente algunos de los principales elementos que constituyen a la Entrevista Personal, G.T. y Grupo de Discusión (ver Tabla 3)

Tabla 3: Comparativa de Técnicas

Técnica

Características

de la

producción discursiva

Indicación o utilidad

para

la investigación

Entrevista

personal

Interacción comunicativa entrevistador - entrevistado

Captar la subjetividad y la experiencia personal de individuos con perfiles sociológicamente significativos

Grupo

Triangular

Tensión entre las hablas individuales de los/as participantes y entre éstas y un débil discurso grupal

Analizar el funcionamiento de los tópicos sociales en torno a una cuestión de interés para la investigación Captar en una dinámica grupal los aspectos afectivos o emotivos relacionados con la cuestión a investigar Abordar mediante grupos la investigación con grupos naturales o casi-naturales

Grupo

de

Discusión

Acoplamiento o ajuste de las hablas individuales de los participantes en un discurso grupal compartido, esto es, en torno al que seda un mayor o menor consenso

Captar las representaciones colectivas o tópicos sobre una cuestión o tema concreto circulantes en distintos grupos sociales

Fuente: Ruiz (2012: 155)

Bajo estos supuestos y a tenor de la flexibilidad adaptativa de la herramienta desde un punto de vista metodológico, cabe considerar un acondicionamiento a la Técnica de Grupo Nominal, en un intento por explorar nuevas formas de producir y gestionar el discurso.

Como fuera que la T.G.N. es una herramienta poco conocida y artesanal el siguiente epígrafe da cuenta de sus principales rasgos distintivos ya que permitirá dinamizar de un modo novedoso los G.T.

6. La Técnica de Grupo Nominal

Aunque no tan conocida y menos difundida la Técnica de Grupo Nominal presenta por méritos propios un espacio relevante en las técnicas de investigación cualitativas.

Merced a un proceso altamente estructurado es posible establecer dimensiones, variables, categorías y ponderaciones de los elementos que concurren en el diagnóstico y posterior análisis del problema objeto de análisis. Esta técnica en la que prima el consenso permite la redefinición de conceptos y compartir significados homogéneos en aquellos ítems o unidades de información verbalizadas de cara al diagnóstico, tratamiento e intervención de la problemática tratada.

De este modo y a través de su propia dinámica permite explotar una serie de recursos, por cuanto: refuerza al grupo al intervenir sus componentes en el diagnóstico, tratamiento e intervención de aquellos elementos que forman parte de la problemática estudiada; genera un compromiso en las actuaciones que se realizan y proyección hacia el exterior de todas aquellas acciones que diseñadas; permite con carácter de inmediatez obtener primeros resultados relacionados con un diagnóstico y plan de acción concreto a desarrollar en la misma sesión; cuantifica qué aspectos rodean a la problemática del proceso, sujeto y objeto estudiado; permite la ponderación consensuada del peso cuantitativo asignado a los ítems de información relevantes como mecanismo sustitutorio de sistemas basado en votaciones recurrentes; faculta la simulación de escenarios en función de la ponderación atribuida los ítems de información relevantes y, también, apuesta por un razonamiento que permita conectar los distintos escenarios dejando la causalidad para centrarse en correlaciones (en su máximo desarrollo conceptual daría lugar a un tratamiento a través de ecuaciones estructurales).

La T.G.N. - traducción del término anglosajón Nominal Group Technique (N.G.T.) – presenta sus primeros antecedentes en 1.968, siendo inicialmente testada en 1.969 en el Institute for Research in Poverty merced a Myron Lefcowitz que favoreció las condiciones para su puesta en marcha (Delbecq et al 1975). Este reconocimiento también debería hacerse extensivo a la Dane County Community Action Agency y más concretamente a Thomas Johns y Sue Simmons de la Community Training and Develepment Inc.

Hay que remontarse a los trabajos de Delbecq y Van de Ven (1971), a finales de los años 60 del pasado siglo, cuando en el contexto del denominado Program Plannin Model (P.P.M), orientado al desarrollo de tareas en organizaciones mediante grupos de trabajo, se esbozan los inicios de los que poco tiempo después se instrumentalizaría a través de la denominada Técnica de Grupo Nominal. Algo más tarde, Van de Ven y Delbecq (1972:338) siguen perfilando la T.G.N. en unos estudios socio – psicológicos desarrollados en la National Aeronautics and Space Administration - más conocida por la NASA - donde se abordaron otros campos relacionados como el aeroespacial, de ingeniería industrial y medioambiente.

En el plano metodológico, además de las lógicas referencias de Van de Ven y Delbecq (1972) y Delbecq et al. (1975) otros estudios como los de Bartunek y Murninghan (1984), los de Gallagher et al. (1993) y más recientemente en castellano los de Pérez-Andrés (2000) enfatizan en los aspectos procedimentales de la técnica.

De un modo más específico, en aspectos relacionados con la organización de empresas, de nuevo deben mencionarse los estudios de Delbecq y Van de Ven (1971) que es en el contexto en el que empezó a desarrollarse la herramienta y tiempo más tarde Hegedus y Rasmussen (1986) centrados en la efectividad de las tareas, Richie (1987) referido al sector turístico y Lunenburg (2011) en la toma de decisiones.

No obstante, es en el terreno de la sanidad donde mayor número de investigaciones se han realizado. Sin profundizar algunas de las referencias más relevantes son las siguientes: Twible (1992); Jones y Hunter (1995); Lloyd – Jones et al. (1999); Lancaster et al. (2002); Dewar et al. (2003); Dobbie et al. (2004); Miralles et al. (2006); Parra et al. (2006); Martín et al. (2007); Castro y Rezende (2009) y Pastran et al (2010).

El otro gran escenario donde se han desarrollado este tipo de estudios es en el terreno de la educación, concretamente de la mano de Álvarez et al. (1999) sobre el rendimiento académico en la Universidad, Chapple y Murphy (1996) sobre aprendizaje de los estudiantes, Lomax y McLeman (1984) en lo referente al uso y mal uso de esta técnica, O’Neil y Jackson (1983) referente al desarrollo curricular en la educación superior y, también, a Puig y García (2002) sobre estrategias didácticas para mejorar la convivencia

Por último y en el campo concreto de la sociología, paradójicamente los estudios realizados con o sobre esta técnica quedan reducidos a pocas referencias entre las que se mencionan a Drennan et al. (2007) sobre necesidades no satisfechas en las personas mayores, Rohrbaugh (1981) acerca del análisis del juicio social, y Gervás y Fernández (1989) como técnica de consenso.

A estos trabajos deben añadirse los de corte metodológico, desde una perspectiva sociológica, de Olaz (2008; 2013a; 2016a), como herramienta de aprendizaje cooperarativo (Olaz y Ortiz, 2014), de innovación docente (Olaz et al, 2012; 2013b) y en el contexto del Espacio Europeo de Educación Superior (Olaz, 2016). Además, debería añadirse un handbook (Olaz, 2010) que se convierte en el primer manual de esta técnica en lengua castellana y un posterior desarrollo que da lugar a otro manual orientado a procesos de intervención social (Olaz y Ortiz, 2021)

Por último, el desarrollo de tesis doctorales en este campo también ha tenido su eco en esta técnica como lo demuestra algunos casos recientes (Sánchez-Ruiz, 2019 y Miñarro, ٢٠٢٠).

Como habrá podido observarse los materiales en lengua castellana son escasos en relación a los producidos en lengua inglesa. Es de esperar que en la medida en que esta técnica se conozca y se difunda, permitirá incorporarla a las disciplinas académicas y a sus principales líneas de investigación.

Desde esta perspectiva la aportación de la T.G.N. al tratamiento discursivo de los G.T. resulta clave para el desarrollo del proceso metodológico de investigación tal y como se comentará en el siguiente epígrafe.

7. Los Grupos Triangulares desde la perspectiva de la Técnica de Grupo Nominal. Fases en su desarrollo

Tal y como se comentó en la introducción de este trabajo, tradicionalmente los G.T. se sometían a las etapas clásicas del tratamiento del discurso, esto es, la trascripción, codificacion y análisis.

En las siguientes líneas se explica, a través de un conjunto de fases, la importancia de recuperar la dinámica verbal de los sujetos productores de discurso para concederles la facultad de realizar una trascripción codificada del mismo por cada uno de los actores implicados y, posteriormente, abordar las posteriores fases del proceso a través del desarrollo que Olaz y Ortiz (2021) hacen de la T.G.N.

Los beneficios no son otros que trascender el discurso divergente de cada uno de los actores frente a los demás, necesarios para realizar un diagnóstico común y, lo que es más importante, enfocarlo a un conjunto de medidas compartidas que contribuirían a un mejor tratamiento de los aspectos claves del estudio.

En este sentido y para llevar a cabo este desarrollo metodológico se hace necesario acudir a la utilización de otra herramienta, la T.G.N. y a la adaptación de Olaz y Ortiz (2021), con objeto de alcanzar una mayor dinamización del proceso y la obtención de acuerdos en temas controvertidos donde la posición de los actores implicados es divergente incialmente.

No existen abundantes documentos relacionados con la praxis metodológica de la herramienta, de ahí el interés que presenta el trabajo desarrollado por Delp et al. (1977), perteneciente International Development Institute de Indiana, quien habla de cómo procedimentarla, aunque nuevamente sea necesario recurrir a Ruiz (2012), cuando indica que es preferible referirse a prácticas cualitativas, poniendo el énfasis así en el carácter abierto y flexible de los procedimientos por los que se aborda la investigación social cualitativa). En otras palabras, los usos adaptados del investigador al proceso de análisis, deben ser permeables a las particularidades propias de la investigación.

El modelo que se presenta toma como punto de partida el modelo de Delbecq y Van De Ven (1971) y la posterior reformulación de Olaz y Ortiz (2021) en la que lo esencial no es tanto contabilizar las soluciones votadas a un problema, como priorizar en el diagnóstico qué aspectos limitadores pueden revertirse a través de un plan de acción diseñado por los propios asistentes a la reunión, propiciando su puesta en marcha y seguimiento por parte de ellos. Estas son sus fases:

Fase 1. Introducción

Antes de acometer la primera fase de este desarrollo, convendría llamar la atención sobre la importancia clave que tiene en el G.T. la identificación de perfiles (ver Figura 1) y como éstos deben responder a un adecuado sistema de muestreo (probabilístico y no probabilístico).Lógicamente de la adecuada selección de los perfiles representativos dependerá el grado de cercanía / oposición al tema tratado y, en consecuencia, los consensos / disensos parciales y/o globales entre ellos. La pregunta de partida debe consistir en una formulación interrogativa en clave negativa acerca de cuáles son los aspectos / variables / elementos / circunstancias que condicionan / deterioran / limitan / impiden el abordaje o si se prefiere acometer un tema concreto.

Figura 1. Perfiles intervinientes

Fuente: elaboración propia

Fase 2. Generación silenciosa de ideas

La generación individualizada de ideas permitirá establecer un conjunto de elementos vertebradores del posterior discurso por parte de cada una de las partes. Sobre esta base es el momento de trascribirlas a un conjunto de cartulinas (ver Figura 2). De este modo el discurso se condensa en unas breves líneas. Se trata en suma de generar posibles soluciones o respuestas al problema suscitado.

Cada perfil interviniente se identifica por un color concreto que da lugar al uso de un conjunto de tarjetas del mismo color, aunque matizado por diferentes tonalidades, esto es, las de más intensidad son las de mayor relevancia en opinión de la persona que representa el perfil, hasta llegar una tonalidad más tenue o menor relevancia explicativa.

2

Figura 2. Reparto de tarjetas

Fuente: elaboración propia

Fase 3. Discusión e Identificación de Dimensiones de Análisis

Una vez trascritos los aspectos considerados atendiendo a su orden de relevancia (importancia), en cada uno de los perfiles, el investigador debe animar a que los participantes compongan un “mosaico” que permita identificar dimensiones explicativas comunes a todos ellos y conceptualizar diferentes perspectivas de enfoque (ver Figura 3).

Estas dimensiones no hacen sino aproximar un diagnóstico acerca de qué elementos - desde 3 posicionamientos diferentes – podría tener algo en común a la hora de abordar una situación concreta.

Figura 3. Dimensiones de Análisis

2

3

Dimensión 2

Dimensión 4

Fuente: elaboración propia

Fase 4. Cuantificación del peso de los escenarios

Siguiendo con el ejemplo recogido en la Figura 3, en la que se han detectado 4 dimensiones de análisis, cabe hacer un doble análisis relacionado con la importancia de cada una de ellas sobre el total.

Un primer análisis permitiría indicar la relevancia de una dimendsión sobre otra contabilizndo el número de tarjetas de cada dimensión sobre el total de éllas y expresada en tantos por ciento (NºT. y %T.)

Un segundo análisis no se centraría tanto en el número de tarjetas, como en la intensidad (alta – media – baja) o peso que cada tipo de tarjetas tiene sobre las otras. Si a este peso se le asocia una ponderación es factible obtener una cuantificación de cada escenario sobre el total. Por ejemplo a las tarjetas de alta intensidad 3 puntos; de media intensidad 2 puntos y de baja intensidad 1 punto.

Fase 5. Desarrollo de un plan de acción

Sobre una base correlacional más que causal, las conexiones a establecer entre las diferentes dimensiones motivarían el poder indicar el que cada una de éstas pudiera concebirse en un doble sentido, esto es, tanto como variable dependiente como independiente, según el signo del análisis realizado.

Fuera de un modo o de otro, se trata de establecer una “hoja de ruta” en la que precisar: qué se a de hacer para revertir esta situación, cómo debe debe llevarse a cabo, quién tendrá que liderarlo, cuándo (en qué coordenadas temporales), dónde (momento del tiempo), por qué y para qué.

En este tramo final de la propuesta metodologíca que se está realizando, se requeriría a cada uno de los 3 asistentes que de forma conjunta contribuya a explicitar las posibles soluciones al tema planteado contestando a estas cuestiones.

Cabe, por tanto, la necesariedad de plantear de modo conjunto por parte de los tres integrantes del G.T. respuestas comunes y hasta un cierto grado de consenso de cara a una intervención social por parte de los agentes implicados.

8. Conclusiones finales

Es evidente que en el terreno de las ciencias sociales se hace necesario contar con la presencia de técnicas y herramientas de investigación cualitativas, algunas veces determinada por la necesidad de asistir al objeto de investigación y, en otras, por un adecuado contrapeso en estudios en los que se hace necesaria una complementariedad metodológica.

De un modo u otro, el discurso se convierte en un elemento clave en la indagación de la realidad social y, no es menos cierto, que su tratamiento permite avanzar desde el posicionamiento de sus actores, en la comprensión del proceso y fenómeno a estudiar.

Los G.T. no son ajenos a la verbalización del discurso, máxime cuando tres posiciones discrepantes analizan un tema con diferentes perspectivas.

La propuesta metodológica que se ha recogido en estas páginas ha pretendido explorar nuevos ámbitos de utilización del enorme potencial que presentan los G.T. trascendiendo la clásica visión donde el disurso se recogía, trataba y analizaba exclusivamente por el investigador para apostar por la emisión, codificación y gestión del relato por parte de las personas invitadas a la dinámica e introduciendo los desarrollos de Olaz y Ortiz, 2017,2018 y 2021) de la T.G.N.

De este modo el “etiquetado” del discurso, por parte de las personas que intervienen en el proceso, se convierten en punto de partida para el diagnóstico, tratamiento e intervención en procesos donde las perspectivas no son siempre coincidentes y deben alcanzar un acuerdo de intervención en el tema sometido a discusión.

Por otro lado, la posibilidad de realizar una aproximación cuantitativa de las acciones que el propio grupo diseña, aportando soluciones en clave experiencial, es otro valor añadido que supera a las recomendaciones hechas desde la asepsia con la que algunas veces se concluye un proyecto de por parte del investigador.

En otras palabras, son los propios participantes en el proceso quienes realizan el diagnóstico - desde posiciones inicialmente divergentes - para alcanzar desde el acuerdo un conjunto de medidas de actuación que favorecerán el reducir, paliar y hasta eliminar parcial o totalmente el problema estudiado.

Queda, por tanto, un modelo abierto a la reinterpretación de otros estudiosos y a todas aquellas mejoras que contribuirían a un mejor aplicabilidad de esta nueva forma de concebir, aplicar y rentabilizar los GT.

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