EVALUACIÓN DE LA PROTEINURIA EN PERROS CON ENFERMEDAD DE CUSHING, PREVIO Y POSTERIOR AL TRATAMIENTO CON ÁCIDO RETINOICO Y KETOCONAZOL

  • Beatriz Martiarena
  • Leticia Madalena
  • Graciela Mira
  • Mercedes Fidanza
  • José Lalía
  • Leonardo Ortemberg
  • Mónica Loiza
  • Víctor Castillo
Palabras clave: cushing, proteinuria, enfermedad renal, Ketoconazol, ácido retinoico

Resumen

El hipercortisolismo ha sido señalado como causante de enfermedad renal por compromiso del compartimento glomerular. Su identifi cación precoz y no invasiva se realiza mediante el estudio cualitativo y cuantitativo de las proteínas urinarias, el primero evalúa el origen y el segundo la magnitud de las pérdidas. Estudios recientes proponen al ácido retinoico (AR) como una alternativa terapéutica efectiva en el Cushing de origen pituitario al uso de ketoconazol (Ktz) y otras drogas de acción antiesteroideogénica. El presente trabajo se realizó con el propósito de, evaluar la proteinuria en perros con hipercortisolismo pituitario dependiente (HPD), y determinar si la terapia con AR y ktz logran controlarla. Se estudió la proteinuria de 22 perros con HPD, 14 tratados con AR y 8 con Ktz, durante 6 meses. La determinación cuantitativa (técnica de Rojo de Pirogalol) mediante la relación proteína / creatinina urinaria (UP/C) determinó que, en 11/22 (50%) el valor fue anormalmente alto (= 0,51); en 3/22 (14%) dudoso y 8/22 (36%) tenían valores de proteinuria consideradas normal (< 0,3). El estudio cualitativo de la proteinuria (técnica SDS-PAGE) indicó que de los 11 perros con UP/C alta, 3/11 tenían proteinuria glomerular (27,3%), 6/11 glomérulo-tubular (54,54%), y 2 fisiológica o normal (18,18%). Los 3 perros con valores de UP/C dudoso tuvieron, 2 proteinuria glomerular, y 1 fisiológica por el SDS-PAGE. Un perro con UP/C fisiológica tenía proteinuria tubular por el método cualitativo. El total de perros con daño glomerular fue de 11 (50%). Los valores de UP/C persistieron al final del estudio sin cambios notorios y la evaluación estadística entre tratamientos no indicó diferencias significativas. Ningún perro con asoproteinuria normal evolucionó hacia la anormalidad, y aquellos que tenían la UP/C alta no modificaron significativamente los valores ni desarrollaron insuficiencia renal. Se concluye que, al momento del diagnóstico, aproximadamente el 50 % de los perros con HPD tendrían daño glomerular, y que el tratamiento específico del Cushing no logra controlar a la enfermedad renal.

Biografía del autor/a

Beatriz Martiarena
Hospital Escuela de Medicina Veterinaria Área Clínica Médica Pequeños Animales Unidad Nefrología
Leticia Madalena
Facultad de Farmacia y Bioquímica
Graciela Mira
Hospital Escuela de Medicina Veterinaria Área Clínica Médica Pequeños Animales Unidad Laboratorio
Mercedes Fidanza
Hospital Escuela de Medicina Veterinaria Área Clínica Médica Pequeños Animales Unidad Laboratorio
José Lalía
Hospital Escuela de Medicina Veterinaria Área Clínica Médica Pequeños Animales Unidad Endocrinología
Leonardo Ortemberg
Clínica Médica Facultad de Ciencias Veterinarias Universidad de Buenos Aires
Mónica Loiza
Clínica Médica Facultad de Ciencias Veterinarias Universidad de Buenos Aires
Víctor Castillo
Hospital Escuela de Medicina Veterinaria Área Clínica Médica Pequeños Animales Unidad Endocrinología
Sección
Artículos originales