Otium in litteris: el placer de la literatura y del conocimiento entre las noches áticas y las vigilias nebrisenses

Felipe González-Vega

Resumen


El ocio como espacio consagrado a la literatura de ideas lo configura institu- cionalmente Cicerón hacia el final de su vida y en coincidencia con los estertores de la República. El oneroso clima de violencia y enfrentamiento civil aherroja la libertad del discurso político y la retórica buscará refugio forzoso en el ocio y en la privacidad. La palabra oral y pública sin el necesario contexto de libertad expresiva ha dejado de ser retóricamente eficaz. Así, la palabra (ahora ya sólo) escrita y en soledad se erige desde este momento en la única capaz de legitimar el conocimiento (docere), la fascinación (delectare) y la persuasión (mouere) del lenguaje. Nuestro propósito es describir e interpretar la tópica de estos “ocios literarios” y las “vigilias o lucubraciones” eruditas, que ocupan los “tiempos muertos” dejados por los negotia o en calidad de “excedentes literarios”, desde sus primeras acuñaciones en Cicerón, Plinio y Aulo Gelio, delimitando los umbrales del Policraticus de Juan de Salisbury (1159), hasta alcanzar dos modélicas misceláneas humanísticas: las Annotationes centum de Filippo Beroaldo el Viejo (1488) y la Tertia quinquagena de Antonio de Nebrija (1516).

Palabras clave


otium in litteris; subsiciva tempora; operis subsicivis; vigiliae; lucubrationes; miscelánea humanística; Juan de Salisbury; F. Beroaldo; A. de Nebrija

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